La derrota de las armas argentinas en la batalla por la recuperación de Malvinas conllevó una serie de consecuencias muy concretas para nuestra Patria.
Luego del 14 de junio de 1982, comienza un proceso en la Argentina que un politólogo francés, Alain Rouquie, bautizó como "desmalvinización".
Este señor aconsejó una serie de procedimientos que la última Junta Militar post- Malvinas, el siguiente gobierno constitucional, amplios sectores de la sociedad argentina y de los medios de comunicación social seguirían a pies juntillas.
Se trataba de hacer como si la batalla por Malvinas no hubiera ocurrido, de borrar toda lección que la misma nos había enseñado. Como por ejemplo, que los EE.UU. no eran amigos confiables, sino más bien enemigos de los intereses de nuestro país.
Se creó la fábula de los "chicos de la guerra", es decir, que los soldados argentinos eran inhábiles para defender los intereses nacionales, y se descargaron las culpas de la conducción política y militar que llevaron a la derrota sobre los bisoños conscriptos argentinos. Ante esto, vale recordar que todos los soldados del mundo, en todas las épocas, fueron y serán jóvenes en su mayor parte.
Se logró inculcar al pueblo argentino acerca de que jamás podríamos haber ganado la batalla austral contra un Imperio como el inglés, desconociendo la realidad que estuvimos a punto de ganarla, si no fuera por el apoyo norteamericano. Y desconociendo también que Gran Bretaña perdió muchas guerras en su historia. Basten recordar las conocidas "invasiones inglesas", ganadas por la decisión del pueblo argentino en inferioridad de condiciones semejantes.
Se redujo una Gesta Histórica contra un enemigo también histórico, al hecho de la especulación política del gobierno militar, metiendo en la misma bolsa a Videla o Galtieri con los ex- combatientes y el resto del pueblo argentino.
En fin, se trató de profundizar la derrota de las armas con la derrota espiritual y cultural.
Sin embargo, Malvinas sigue siendo un sentimiento muy profundo en nuestro pueblo. Quizás uno de los pocos que nos hagan sentir unidos como pueblo y como Nación. Por ello, vale la pena recoger sus lecciones más importantes.
Nuestros aliados y amigos los debemos buscar en la mayor parte de las naciones latinoamericanas, como Perú, Venezuela, Panamá, etc., y los países denominados del "tercer mundo".
- Los Estados Unidos jamás serán aliados y amigos verdaderos de la Argentina. Lo único que puede unirnos son intereses transitorios, en general en beneficio de los EE.UU.
- Todo país es grande cuando pone el enemigo "afuera" de sus fronteras, como lo hicieron los propios EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, u otros que hoy se proponen como modelos a imitar.
- Malvinas es símbolo de identidad nacional, de búsqueda de raíces culturales. Ese es hoy el principal sentido en reivindicar nuestra soberanía en las Islas.
- La recuperación de la democracia argentina le debe más a la sangre derramada en Malvinas que a los partidos políticos.
- El pueblo debe ser factor principal en cualquier objetivo nacional que se proponga, ya que la falta de canales de participación durante el conflicto es otra de las causas de la derrota.
- Un pueblo que olvida su historia y a sus héroes está condenado al fracaso y a desaparecer como tal.